Automatización de facturas sin rodeos
Desde 2020, trabajamos con equipos financieros y contables que procesan grandes volúmenes de facturas y necesitan hacerlo de forma más ordenada, trazable y menos dependiente del trabajo manual.
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Lo que hacemos y por qué importa
Mentorías de largo recorrido centradas en un problema concreto: que las facturas dejen de ser un cuello de botella.
Diagnóstico del flujo actual
Antes de proponer ninguna herramienta, analizamos cómo entra la factura, quién la toca, cuántas veces se revisa y dónde se pierde tiempo. Los problemas suelen estar en pasos que nadie ha cuestionado.
Implementación por fases
No se cambia todo de golpe. Priorizamos los cuellos de botella más costosos en tiempo y errores, implantamos mejoras medibles y ajustamos según los resultados reales del equipo.
Acompañamiento continuo
La mentoría no termina cuando se lanza una solución. Los procesos cambian, los equipos rotan y las herramientas evolucionan. Seguimos disponibles para ajustar y resolver lo que surja.
Quién lidera la mentoría
Inés lleva más de doce años trabajando con departamentos de administración y finanzas en empresas medianas. Ha visto cómo el mismo problema -facturas que se pierden, que se duplican, que nadie sabe en qué estado están- aparece en sectores muy distintos.
Su enfoque no parte de la tecnología sino del proceso. Primero se entiende qué ocurre realmente, después se decide qué herramienta, si es que hace falta alguna.
"Automatizar un proceso mal diseñado solo hace que los errores ocurran más rápido."
Alcance nacional, trabajo remoto
Trabajamos con empresas de toda España sin que la distancia afecte a la profundidad del acompañamiento. Las sesiones remotas permiten adaptar horarios y mantener continuidad sin desplazamientos.
Para quién tiene sentido esta mentoría
La mentoría encaja bien con equipos que procesan más de 200 facturas al mes y sienten que el método actual -sea manual, semi-automatizado o con herramientas dispersas- les genera más fricción de la que debería.
No trabajamos con startups en fase de idea ni con grandes corporaciones con departamentos de IT propios. El punto óptimo son empresas medianas donde la persona que toma decisiones sobre el proceso también participa en él.